Bienvenidos y Bienvenidas

"he puesto gran empeño en crear con la pluma la magia que las letras esconden ..."

domingo, 25 de agosto de 2013


AUTOBIOGRAFÍA
 MARTHA LILIANA LINARES ALVARADO


LOS AVATARES DE UNA MAESTRA

…En los verdes veredales.
De los verdes cafetales asentados en los Andes, de incrustada colonización antioqueña con todas sus herencias y saberes, se desprenden las memorias y avatares  de una maestra. Sus luchas se entretejen desde el arraigado machismo que la cultura veredal  se imponía en los años ochenta hasta los bruscos fenómenos de violencia que sumergen a los pobladores en el desarraigo y la pobreza. En otras palabras…
Me emocionan las auroras  en los verdes veredales
Su café pinta de nostalgia el pasado tormentoso
Y al mismo instante me invita a mirar los ventanales
De un momento, de una historia, de un instante doloroso.
En el grito de la colina mintió la paz
Y un discurso político olvidó mi libertad.
Hoy recorro tras las huellas, los lamentos de un pasado
Que someten a mi arbitrio, lo que soy, mi resultado…
Una maestra curtida de riquezas y de campo
De curiosas impresiones, que le dan  extraño encanto.
… y en los verdes veredales, ya no corre, ya no canta
Y en la escuela, a una niña
Su recuerdo le hace falta
Porque el destierro arrebato, sueños y esperanzas.

… Del desarraigo a la rebeldía
La familia y su futura maestra buscan un trozo de tierra en un mar de cemento, pero ni el norte, ni el centro, ni el sur,  abrigan sus primeras noches de exilio, ¿Dónde habitan  entonces aquellos que despojados de la tierra necesitan hogar? Bienvenidos a la periferia gritaron en Bogotá, donde los oprimidos anidan sus noches y buscan sobrevivir a la cotidiana experiencia del capitalismo salvaje.
Una familia que es arrancada de su origen, fácilmente sucumbe,  el machismo mesclado con el desencanto de la ciudad y el hambre encontraron en el padre del hogar un detonante silencioso. Aquel hombre aterrado, confundido y alcoholizado hizo catarsis de manera violenta con madre e hija, maltratando no solo sus cuerpos sino la figura paterna y masculina.
Así, ir al colegio se convertiría en el pasaje directo al paraíso, olvidar la realidad de violencia vivida en el hogar  en libros y excelentes notas, hacían de esta joven, una rebelde con causa, hacer todo lo contrario que su padre pedía, soñar lo que el jamás esperaría  y terminar alimentando una idea de madures y emancipación seria el comienzo de sus propias luchas.
… La conquista de la urbe
Y la niña, de los verdes veredales ahora habita   el mol de cemento llamado ciudad, recinto de diversas culturas, de tantos rostros como historias, una ciudad de estratos que rechaza al indígena, al desplazado y al campesino, que excluye los saberes del campo y nos convierte en “intelectuales citadinos”.
Entre sus calles  aprendió la niña a ser mujer, y de la escuela que abría sus ventanales al paisaje de los andes, paso al colegio de cuatro pisos de altura y pocos metros de patio… de la escuela nueva, hacedora de saberes arraigados al niño que explora y se confunde con la naturaleza, al niños que juega futbol o baloncesto en la cancha de la esquina, de los juegos con colibrís, azulejos y copetones al claustro de un cuarto con televisión.
Pero fue una mujer con ideas distintas, mente abierta y moral recia; con disciplina esmerada y religiosidad sentida la que abrió la senda, para que la ahora: joven soñadora emprendiera un camino dedicado a la educación; y de alumna  se transformara en maestra.
Maritze Trigos, pacificadora mujer, de impecable palabra y sostenida justicia embarco en su pequeño colegio a la ahora maestra, quizás, se vio en sus ojos reflejada, en su propia juventud ya desvanecida y quiso dejar el legado de su historia a quien prometía ser justa  en su labor.
Diez y siete años de vida para ella y cuarenta rostros de niños que la abordaron en sus primeros días como educadora, un reto levantarse a la odisea, un reto que le daría la fuerza interna del ave fénix para sobreponerse a la pequeñas derrotas diarias y hacer de sí misma un batallar contra todo pronóstico.
Le quedaron anclados en su alma aquellos niños, los sueños por dibujarse en hojas para la vida, se convertirían ahora en su día a día, ello le robara el sueño y perpetuara en ella el anhelo de preparar su mente para forjar en la de sus niños horizontes nuevos, como los que ella tuvo; poder hacerle resistencia a las adversidades para construir futuro en medio de la pobreza y la incertidumbre. Ésta sería su opción.
La conquista de un maestro trasciende la manera clasista sobre la cual se ha construido nuestra sociedad, y esa conquista es más noble, cuando trabajamos con el más necesitado, éste es  el pilar sobre el cual se fundan los sueños de ésta maestra, a la cual llamaremos Martha Liliana.
Tras cinco años de visitas cotidianas  a la universidad, se ganó el título de licenciada, pero tras ello se habían sucedido varios acontecimientos que marcarían profundamente le vida de ésta maestra, la locura del amor habría tocado las puertas de su vida, la ceguera parcial y la entrega desmedida hacia un hombre le hicieron perder de vista por un momento los ideales más sublimes que tenía para sí, cuatro años necesito Martha Liliana para volar entre nubes, suspirar entre poemas y despertar de su ensueño, cuatro años que terminaron cuando un suceso le advirtió un cambio trascendental… la maravilla de la vida había gestado su proeza en el  vientre de la maestra y un nuevo ser abrió sus ojos al mundo para decirle mamá.
Ni las lágrimas, ni el amor desmedido lograron que el hombre por el cual la maestra se había abandonado a sí misma permaneciera a su lado; la desilusión, el corazón roto y  el alma ahora desbordada en llanto,  hacían que ese momento en la historia de la maestra la llenara de fortaleza,  y le robara al desencanto las fuerzas que necesitaría para traer al mundo una nueva vida.
Adiós, todo ha terminado,
Ya no volveré a recrearme en tu mirada
Ni llegara temblando hasta tu oído
El eco de mi voz enamorada

Y fue su nacimiento, ese mágico instante, lo que le da a ella, un antes y un después, nada en su existencia la marcaria tanto como el hecho de convertirse en madre. Ahora su vida estará para siempre unida a Sofía… su mayor victoria, su mejor alumna, pero sobre todo, su mejor maestra. Ninguna universidad le enseñara con tanto arraigo el verdadero valor de educar, cada  experiencia con ella ha sido para la maestra, un nuevo aprendizaje.

…Del amor por las palabras
Un nuevo panorama espera a la maestra cuando es invitada a trabajar  con adolescentes, la inquietud, la adrenalina, la osadía, retan sus dinámicas y construyen sus nuevos quehaceres; los rostros juveniles harían de ella una mujer con mayor carácter y le exigirían un discurso más profundo; esto, generó en ella un gusto por la belleza de la palabra y por el uso de los conceptos, lo que terminaría  haciendo eco en una preferencia literaria y en el afán por recrear su propia escritura.
Ahora la maestra sucumbía ante el placer literario.

… De lo privado a lo público.
Niños, adolescentes y adultos, conocieron a la maestra, desde lo privado; llamado así por los hilos invisibles de la economía. Ésta  manera insólita de dividir nuestra sociedad ha cuestionado  el corazón de la maestra desde su niñez, ¿Por qué lo marginal, las periferias y el asistencialismo?,  ¿Por qué dentro de un mundo con tanto espacio, a muchos se les niega la propiedad?, ¿Por qué hay escuelas con inmensos jardines gimnasios y laboratorios y otros con patios de barro y salones sin techo?, ¿Por qué no hablamos el mismo idioma para enseñar a todos en igualdad? ¿Por qué el concepto de justicia es diferente para el pobre que para el rico?

En lo público la maestra  encontró el alimento que le hacía falta a su alma, la necesidad sentida en los niños de aprender, de mantener la esperanza viva, de ver otras posibilidades y de no desdibujar sus sueños con el estigma de la pobreza. Allá en la alta montaña llamada periferia, se reconoció a sí misma, en cada rostro de niños desplazados y maltratados, allí sintió un Déjà vu nostálgico, su pasado  en los verdes veredales hicieron memoria de lo que  quince años atrás la habría motivado a ser una maestra.

 

En lo público, se miró en un espejo, pero ahora lucía distinta, con una libertad que le permitía alzar su mirada y ver en cada uno de sus estudiantes una posibilidad, un arquitecto de su propio destino. Con esta libertad, le enseñaría a sus niños a ser libres, aprenderían a soltar las ataduras que los señalan como niños en condición de pobreza y así, ya libres, emprender el camino para alcanzar sus propios anhelos, aquellos que mucho tiempo atrás tendría la maestra cuando decidió emanciparse del desarraigo y la pobreza, porque para ella, la pobreza es un concepto mental, es pobre quien quiere serlo, solo aquellos que luchan por hacer de su vida algo diferente lograran lo que en palabras de Kant se llama: abandonar la minoría de edad.

 

¿Quién es ahora la maestra?, está anclada por sus avatares del pasado o en lo que llamaríamos  resiliencia se ha sobrepuesto  a sus períodos de dolor emocional  y traumas. En realidad la vida la ha premiado con una experiencia única y aun joven ella  es la excusa perfecta para decirnos a nosotros mismos que quien edifica el futuro no es el azar ni la religión, es la constancia y la conciencia de mirar más allá de lo simple, de  creer en algo mejor y trabajar con disciplina para conseguirlo, ahí está la maestra, contando con ahínco su propia historia, su memoria hecha enseñanza.

 

Quien no ha soñado con salir del mundo
Carece  de fronteras en su propio espacio
Quien no imagina viajar hacia lo desconocido
Se aísla en un lugar solitario y vacío.
Ni las  cadenas que sujetan nuestras manos
Ni los grilletes que impiden caminar
Harán que un buen maestro olvide
Que su lucha, lo que busca es liberar.
Quien no ha soñado con salir del mundo
Y los pasos de un maestro continuar
Para ser luz en la incertidumbre
Y enseñar que morir es dejar de soñar.

Gracias a su historia  hecha a pulso y tesón, gracias a sus tropiezos que le hicieron poner en pie sus luchas, y gracias a su hija que le regalo el don de ser madre y verdadera maestra, hoy Martha Liliana renace cada día en su salón de clases y fuera de él, buscando en su pequeño mundo: la escuela,  unas posibilidades más justas para sus estudiantes, al dibujarles ideas  posibles y mostrarles una sociedad  en la que ellos tienen un espacio más allá de la periferia.




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