AUTOBIOGRAFÍA
MARTHA LILIANA LINARES ALVARADO
LOS AVATARES DE UNA MAESTRA
…En los verdes veredales.
De los verdes
cafetales asentados en los Andes, de incrustada colonización antioqueña con
todas sus herencias y saberes, se desprenden las memorias y avatares de una maestra. Sus luchas se entretejen
desde el arraigado machismo que la cultura veredal se imponía en los años ochenta hasta los
bruscos fenómenos de violencia que sumergen a los pobladores en el desarraigo y
la pobreza. En otras palabras…
Me
emocionan las auroras en los verdes
veredales
Su café
pinta de nostalgia el pasado tormentoso
Y al
mismo instante me invita a mirar los ventanales
De un
momento, de una historia, de un instante doloroso.
En el grito de la colina mintió la paz
Y un discurso político olvidó mi libertad.
Hoy
recorro tras las huellas, los lamentos de un pasado
Que
someten a mi arbitrio, lo que soy, mi resultado…
Una
maestra curtida de riquezas y de campo
De
curiosas impresiones, que le dan extraño
encanto.
… y en los verdes veredales, ya no corre, ya no canta
Y en la escuela, a una niña
Su recuerdo le hace falta
Porque el destierro arrebato, sueños y esperanzas.
… Del desarraigo a la rebeldía
La familia y su
futura maestra buscan un trozo de tierra en un mar de cemento, pero ni el
norte, ni el centro, ni el sur, abrigan
sus primeras noches de exilio, ¿Dónde habitan
entonces aquellos que despojados de la tierra necesitan hogar? Bienvenidos
a la periferia gritaron en Bogotá, donde los oprimidos anidan sus noches y
buscan sobrevivir a la cotidiana experiencia del capitalismo salvaje.
Una familia que es
arrancada de su origen, fácilmente sucumbe,
el machismo mesclado con el desencanto de la ciudad y el hambre
encontraron en el padre del hogar un detonante silencioso. Aquel hombre
aterrado, confundido y alcoholizado hizo catarsis de manera violenta con madre
e hija, maltratando no solo sus cuerpos sino la figura paterna y masculina.
Así, ir al colegio se
convertiría en el pasaje directo al paraíso, olvidar la realidad de violencia
vivida en el hogar en libros y excelentes
notas, hacían de esta joven, una rebelde con causa, hacer todo lo contrario que
su padre pedía, soñar lo que el jamás esperaría
y terminar alimentando una idea de madures y emancipación seria el
comienzo de sus propias luchas.
… La conquista de la urbe
Y la niña, de los
verdes veredales ahora habita el mol de
cemento llamado ciudad, recinto de diversas culturas, de tantos rostros como
historias, una ciudad de estratos que rechaza al indígena, al desplazado y al
campesino, que excluye los saberes del campo y nos convierte en “intelectuales
citadinos”.
Entre sus calles aprendió la niña a ser mujer, y de la escuela
que abría sus ventanales al paisaje de los andes, paso al colegio de cuatro
pisos de altura y pocos metros de patio… de la escuela nueva, hacedora de
saberes arraigados al niño que explora y se confunde con la naturaleza, al
niños que juega futbol o baloncesto en la cancha de la esquina, de los juegos
con colibrís, azulejos y copetones al claustro de un cuarto con televisión.
Pero fue una mujer
con ideas distintas, mente abierta y moral recia; con disciplina esmerada y
religiosidad sentida la que abrió la senda, para que la ahora: joven soñadora emprendiera
un camino dedicado a la educación; y de alumna
se transformara en maestra.
Maritze Trigos,
pacificadora mujer, de impecable palabra y sostenida justicia embarco en su
pequeño colegio a la ahora maestra, quizás, se vio en sus ojos reflejada, en su
propia juventud ya desvanecida y quiso dejar el legado de su historia a quien prometía
ser justa en su labor.
Diez y siete años de
vida para ella y cuarenta rostros de niños que la abordaron en sus primeros
días como educadora, un reto levantarse a la odisea, un reto que le daría la
fuerza interna del ave fénix para sobreponerse a la pequeñas derrotas diarias y
hacer de sí misma un batallar contra todo pronóstico.
Le quedaron anclados
en su alma aquellos niños, los sueños por dibujarse en hojas para la vida, se
convertirían ahora en su día a día, ello le robara el sueño y perpetuara en
ella el anhelo de preparar su mente para forjar en la de sus niños horizontes
nuevos, como los que ella tuvo; poder hacerle resistencia a las adversidades
para construir futuro en medio de la pobreza y la incertidumbre. Ésta sería su
opción.
La conquista de un maestro trasciende la manera clasista
sobre la cual se ha construido nuestra sociedad, y esa conquista es más noble,
cuando trabajamos con el más necesitado, éste es el pilar sobre el cual se fundan los sueños
de ésta maestra, a la cual llamaremos Martha Liliana.
Tras cinco años de
visitas cotidianas a la universidad, se ganó
el título de licenciada, pero tras ello se habían sucedido varios
acontecimientos que marcarían profundamente le vida de ésta maestra, la locura
del amor habría tocado las puertas de su vida, la ceguera parcial y la entrega
desmedida hacia un hombre le hicieron perder de vista por un momento los ideales
más sublimes que tenía para sí, cuatro años necesito Martha Liliana para volar
entre nubes, suspirar entre poemas y despertar de su ensueño, cuatro años que
terminaron cuando un suceso le advirtió un cambio trascendental… la maravilla
de la vida había gestado su proeza en el
vientre de la maestra y un nuevo ser abrió sus ojos al mundo para
decirle mamá.
Ni las lágrimas, ni
el amor desmedido lograron que el hombre por el cual la maestra se había
abandonado a sí misma permaneciera a su lado; la desilusión, el corazón roto
y el alma ahora desbordada en
llanto, hacían que ese momento en la
historia de la maestra la llenara de fortaleza,
y le robara al desencanto las fuerzas que necesitaría para traer al
mundo una nueva vida.
Adiós, todo ha terminado,
Ya no volveré a recrearme en tu mirada
Ni llegara temblando hasta tu oído
El eco de mi voz enamorada
Y fue su nacimiento,
ese mágico instante, lo que le da a ella, un antes y un después, nada en su
existencia la marcaria tanto como el hecho de convertirse en madre. Ahora su
vida estará para siempre unida a Sofía… su mayor victoria, su mejor alumna,
pero sobre todo, su mejor maestra. Ninguna universidad le enseñara con tanto
arraigo el verdadero valor de educar, cada
experiencia con ella ha sido para la maestra, un nuevo aprendizaje.
…Del amor por las palabras
Un nuevo panorama
espera a la maestra cuando es invitada a trabajar con adolescentes, la inquietud, la
adrenalina, la osadía, retan sus dinámicas y construyen sus nuevos quehaceres;
los rostros juveniles harían de ella una mujer con mayor carácter y le
exigirían un discurso más profundo; esto, generó en ella un gusto por la
belleza de la palabra y por el uso de los conceptos, lo que terminaría haciendo eco en una preferencia literaria y
en el afán por recrear su propia escritura.
Ahora la maestra sucumbía ante el placer literario.
… De lo privado a lo
público.
Niños, adolescentes y
adultos, conocieron a la maestra, desde lo privado; llamado así por los hilos
invisibles de la economía. Ésta manera insólita
de dividir nuestra sociedad ha cuestionado
el corazón de la maestra desde su niñez, ¿Por qué lo marginal, las
periferias y el asistencialismo?, ¿Por
qué dentro de un mundo con tanto espacio, a muchos se les niega la propiedad?,
¿Por qué hay escuelas con inmensos jardines gimnasios y laboratorios y otros
con patios de barro y salones sin techo?, ¿Por qué no hablamos el mismo idioma para
enseñar a todos en igualdad? ¿Por qué el concepto de justicia es diferente para
el pobre que para el rico?
En lo público la maestra encontró el alimento que le hacía falta a su
alma, la necesidad sentida en los niños de aprender, de mantener la esperanza
viva, de ver otras posibilidades y de no desdibujar sus sueños con el estigma
de la pobreza. Allá en la alta montaña llamada periferia, se reconoció a sí
misma, en cada rostro de niños desplazados y maltratados, allí sintió un Déjà vu nostálgico, su pasado en los verdes veredales hicieron memoria de
lo que quince años atrás la habría
motivado a ser una maestra.
En lo público, se miró en un espejo, pero ahora
lucía distinta, con una libertad que le permitía alzar su mirada y ver en cada
uno de sus estudiantes una posibilidad, un arquitecto de su propio destino. Con
esta libertad, le enseñaría a sus niños a ser libres, aprenderían a soltar las
ataduras que los señalan como niños en condición de pobreza y así, ya libres,
emprender el camino para alcanzar sus propios anhelos, aquellos que mucho
tiempo atrás tendría la maestra cuando decidió emanciparse del desarraigo y la
pobreza, porque para ella, la pobreza es un concepto mental, es pobre quien
quiere serlo, solo aquellos que luchan por hacer de su vida algo diferente
lograran lo que en palabras de Kant se llama: abandonar la minoría de edad.
¿Quién es ahora la maestra?, está anclada por sus
avatares del pasado o en lo que llamaríamos
resiliencia se ha sobrepuesto a sus períodos de dolor emocional y traumas. En realidad la vida la ha premiado con una experiencia única y aun
joven ella es la excusa perfecta para
decirnos a nosotros mismos que quien edifica el futuro no es el azar ni la
religión, es la constancia y la conciencia de mirar más allá de lo simple,
de creer en algo mejor y trabajar con
disciplina para conseguirlo, ahí está la maestra, contando con ahínco su propia
historia, su memoria hecha enseñanza.
Quien
no ha soñado con salir del mundo
Carece de
fronteras en su propio espacio
Quien no imagina viajar hacia lo desconocido
Se aísla en un lugar solitario y vacío.
Ni las cadenas que
sujetan nuestras manos
Ni los grilletes que impiden caminar
Harán que un buen maestro olvide
Que su lucha, lo que busca es liberar.
Quien
no ha soñado con salir del mundo
Y los
pasos de un maestro continuar
Para
ser luz en la incertidumbre
Y
enseñar que morir es dejar de soñar.
Gracias a su
historia hecha a pulso y tesón, gracias
a sus tropiezos que le hicieron poner en pie sus luchas, y gracias a su hija
que le regalo el don de ser madre y verdadera maestra, hoy Martha Liliana
renace cada día en su salón de clases y fuera de él, buscando en su pequeño
mundo: la escuela, unas posibilidades
más justas para sus estudiantes, al dibujarles ideas posibles y mostrarles una sociedad en la que ellos tienen un espacio más allá de
la periferia.
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